A la playa sin bronceador

“A la playa sin bronceador” es un cuento que habla acerca de los peligros de tomar sol sin protección y de sus consecuencias.

A Juliana le encantaba la playa. Todos los veranos iba de vacaciones con sus padres a un balneario bonito y concurrido, donde tomaba sol a sus anchas, jugaba en el agua y pasaba horas construyendo castillos de arena, tan bonitos, que daba pena dejarlos abandonados hasta el día siguiente.

Nada mejor para descansar bien, que pasarse las horas contemplando el mar, acostados en la arena, escuchando las olas y las gaviotas. -¿Verdad que dan ganas de estar en la playa? Pero volvamos a Juliana y su historia.

Ese fue un verano muy caluroso y soleado. Hacía meses que no llovía en la región y los expertos en el clima afirmaban que era cuestión de la capa de ozono. Pero a la gente no le importaba eso, todos estaban felices de tener el verano más cálido y sin lluvias, de este modo, tendrían más tiempo para disfrutar de las playas.

Los papás de Juliana tenían una preciosa casa en el balneario, con todas las comodidades y además, estaba muy cerca de la playa. No se podía pedir más. Así que todas las tardes, tres horas después de almorzar,- porque hay que esperar ese tiempo para poder bañarse- Juliana y sus padres bajaban a la playa para divertirse en grande. Pero una tarde, la pequeña se quedó dormida en el sofá después del almuerzo y no notó que la familia comenzaba sus aprontes.

Cuando estuvieron listos, despertaron a Juliana para salir y la niña los acompañó sin prestar mucha atención. Bajaron hasta la orilla y se instalaron en unas reposeras muy cómodas que alquilaron. Pero cuando llegó el momento de aplicarse el protector solar, Juliana se dio cuenta de que lo habían dejado en su bolso en casa con el apurón. No le dio mucha importancia y se metió al agua para retozar hasta que los dedos le quedaran arrugaditos de tanta agua.

Luego se puso a construir sus castillos, sin preocuparse por el sol ni por nada que no fuese su labor. Pasaron las horas y se hizo tiempo de volver a casa para la cena. Todos recogieron sus cosas y volvieron para asearse y comer.

Después de darse un buen baño, Juliana estuvo lista para la cena, tenía mucha hambre y se sentía un poco cansada. Cuando bajó al comedor, su mamá dio un salto al verla.

– Pero Julieta, estás color bermellón. Pareces un foco.- dijo la madre.
– Me arde mucho, mamá. Creo que me quemé demasiado.
– Pareces afiebrada. Come y acuéstate.

Antes de irse a la cama, la mamá de Juliana pasó por su dormitorio a ver cómo estaba. Encontró a la niña muy roja e hinchada, con una fiebre terrible y muchísimo ardor. Llamó de inmediato al médico, que le diagnosticó quemaduras de primer grado.

Mucho líquido y reposo, una crema para las quemaduras y alejarse del sol, fue lo que le recetaron. También recibió la advertencia de que no volviese a ponerse al sol, sin usar protección, pues los rayos ultravioletas son muy dañinos y queman nuestra piel y nuestros ojos.

Así que desde entonces, Juliana se cuida muy bien de bajar a la playa cuando el sol está más suave, pero lo hace utilizando mucha protección, no vaya a ser que de nuevo le ocurra lo de aquella ocasión.

Autora: Andrea Sorchantes

La domadora de juguetes

“La domadora de juguetes” nos cuenta una historia olvidada acerca de otros tiempos, donde las cosas eran muy diferentes a como son ahora.

Te voy a contar una historia olvidada, una que se perdió en los tiempos. No todo fue siempre como es ahora, no. Hace muchísimo tiempo, existía un lugar escondido y remoto, un país misterioso del que nadie había oído nunca hablar. Este era el país de los juguetes, el sitio donde se fabricaban todos y cada uno de los juguetes que los niños poseían.

Era un lugar muy especial, poblado por duendes fabricantes de juguetes, que trabajaban sin parar para confeccionar los juguetes que los niños usaban. Allí se producían los juguetes y luego se distribuían durante la noche, mientras los niños dormían.

Era muy hermoso ver sus caritas por la mañana, cuando despertaban y encontraban un juguete nuevo y reluciente junto a sus camas. Claro, las cosas no eran como ahora. Los niños de aquellos tiempos, sólo tenían un juguete y lo atesoraban con amor durante toda la niñez y más. Porque cuando un niño de aquella época rompía o perdía su juguete, ya no volvía a tener otro jamás.

Como dijimos, eran tiempos distintos de los de ahora. Los juguetes eran felices también, y querían muy especialmente a sus dueños, haciendo todo lo posible por complacerlos. Siempre fue así, hasta la noche en que cayó una estrella en el país de los juguetes.

Fue muy triste lo que ocurrió, todo el país completo, quedó destrozado, nada se salvó, excepto los juguetes que estaban en poder de los niños. Pero estos juguetes sufrieron un cambio brusco y repentino, que nadie puede todavía hoy, explicar. Comenzaron a atacar a sus amados dueños. Sí, como lo oyes. Los juguetes comenzaron a morder, arañar y golpear a sus dueños.

Se armó un terrible caos y nadie entendía nada. Los niños lloraban y salían de sus casas corriendo, con los juguetes encima de ellos lastimándolos. Los papás intentaban quitárselos de encima, pero era asunto muy difícil. Los juguetes tenían mucha fuerza y estaban determinados a no dejarse anular.

Los médicos, los gobernantes, todos, intentaban detener a los juguetes infructuosamente. Los pocos casos en que tenían éxito, destruían al juguete, pero los demás continuaban.

Imagínense lo que sentían aquellos niños, estaban aterrados, no tenían dónde esconderse, pues los juguetes eran astutos y siempre los encontraban.

Se lanzaron muchos llamados pidiendo alguien que supiera cómo frenar aquella locura. Entonces llegó Marie, la domadora de juguetes. Fue así que se presentó.

Ella decía que podía detener a los juguetes y encerrarlos donde no hicieran daño. Los gobernantes le ofrecieron muchísimo dinero si lograba su cometido y Marie se puso a trabajar. Sacó un enorme látigo negro, que esgrimió con gran habilidad y comenzó a alejar a los juguetes. Uno por uno, los fue arreando como si fuesen ganado.

La policía había preparado unas jaulas enormes para encerrar a todos los juguetes enloquecidos y cuando todos estuvieron encerrados, fueron destruidos.

No había quedado ningún juguete en ningún país, todos habían sido capturados por Marie, quien recibió una gran fortuna a cambio de su trabajo y se retiró a vivir en un gran castillo en el campo, en compañía de los animales.

Afortunadamente, los niños del mundo se habían salvado, pero extrañaban a sus juguetes, por eso, algunos papás tuvieron la idea de fabricar algunos juguetes al estilo de aquellos tan bonitos, usando telas, arcilla y madera. Aunque no lograron que se les acercaran en calidad, pero al menos, estos juguetes jamás les harían daño. Y fue así como comenzó la fabricación de juguetes que hoy conocemos.

Autora: Andrea Sorchantes.

El gran caballero elfo

“El gran caballero elfo” nos cuenta una historia de valentía, solidaridad y voluntad, ocurrida en la hermosa tierra de los elfos.

La tierra de los elfos había estado en paz desde hacía muchísimo tiempo, tanto, que sus guerreros habían olvidado su oficio. Todo era alegría y prosperidad y los bosques florecían cada vez más hermosos.

Las hadas y demás criaturas del bosque retozaban en los estanques y jugaban a las escondidas entre las flores. Los frutos eran más dulces que nunca y nadie debía preocuparse por nada, tan solo de divertirse y crear cosas bellas.

Pero en la montaña maldita, donde siempre azotaba la noche tormentosa, vivía una bruja de la noche que odiaba la luz del día y las flores y todo aquello que estuviese relacionado con la belleza. Ella quería convertir la tierra a su imagen y semejanza, para poder ser el ama de todo y pasearse a sus anchas, sometiendo a todos a su voluntad.

Nix, que así se llamaba la bruja, se puso a trabajar en un conjuro espantoso para lograr sus propósitos. Colocó un gran caldero sobre el fuego y comenzó a preparar su poción, mezcló dos patas de grillo, con las antenas de una cucaracha, la lengua de una salamandra, aliento de dragón, una ramita de muérdago enano y siete cabezas de piojo. Mezcló todo aquello con una cuchara de hueso de eohipo y lo guardó en una botella especial para pócimas.

La bruja subió a lo más alto de la montaña maldita y esparció su poción a los cuatro vientos, mientras decía las palabras mágicas: “stultus vinci silente”.

Al instante se produjo un destello en el cielo, que se esparció hacia todo el planeta, sumiendo a la tierra en la tormenta perpetua. Los animales, hombres y plantas comenzaron a debilitarse rápidamente, incluso la tierra de los elfos se vio afectada.

En pocos días, toda la vida sobre la tierra estaba amenazada, no tardaría mucho en extinguirse. El concejo de los elfos convocó a todos los grandes magos de la naturaleza, para ver si podían contrarrestar el poderoso hechizo.

Magos, brujos, wiccans y toda criatura mágica se acercó al concilio para sumar sus fuerzas. Nada podían hacer contra Nix y sus poderes, que a cada momento crecían más. Intentaban todas las artes que conocían, pero todo era inútil. Entonces lanzaron su última carta, el gran libro de la magia élfica. En este libro legendario había una profecía que anticipaba lo que estaba ocurriendo, y la profecía afirmaba que un caballero élfico sería el único capaz de salvarlos.

La batalla parecía perdida, pues los caballeros elfos habían olvidado todo cuanto sabían. El concilio de los seres mágicos se lamentó de su suerte. Cuando todos se retiraban para aguardar el final, se oyó un cuerno a lo lejos. Era un llamado antiguo, el llamado de un caballero de los elfos.

Nadie podía creer lo que escuchaba, pero se apresuraron a buscar en el horizonte las señales del caballero. A lo lejos, muy pequeñito, pudo divisarse el pequeño caballero, acercándose montado en su ratón mágico.

Cuando el caballero llegó hasta los miembros del concilio les contó que había oído hablar de la leyenda y que nunca había dado crédito a ella hasta que se hizo la noche eterna. Por eso había viajado desde muy lejos para ofrecer sus servicios.

Los grandes magos condujeron al caballero hasta la torre del castillo del rey de los elfos, allí era donde debía hacer sonar su cuerno. De acuerdo a la profecía, debía resoplar con toda su fuerza para destruir el maleficio. El callero Rhein, que así se llamaba, ubicó su cuerno en la almena de la torre y aspiró tan profundo como le fue posible. Acercó su boca al cuerno y resopló con toda su potencia, haciendo resonar por todos los rincones de las tierras altas, el ronco bramido.

El sonido llegó hasta la morada de Nix, quien dormía plácidamente. El rugido del cuerno entró en los oídos de la bruja convirtiéndola en polvo, entre chillidos y pataleos. Apenas la bruja hubo desaparecido, el hechizo se rompió y la luz comenzó a inundar cada negro rincón.

La tibieza del sol fue restableciendo el orden en todos los reinos y rincones del planeta, devolviendo la vida a toda criatura. Así, la tierra fue salvada de la malvada bruja por Rhin, el gran caballero de los elfos.

Autora: Andrea Sorchantes.

El cazador bengalí

“El cazador bengalí” nos cuenta la historia de un cazador que no comprendió el valor de la vida hasta que ya era muy tarde. Y de las consecuencias que sus acciones produjeron en su vida.

Lord Richard Ashworth, barón de Wiltshire era un insigne general al servicio de la corona británica destacado en la provincia de Bengala, en India Occidental. Sus hazañas militares, aunque fuesen muchas, no podían compararse con sus trofeos de caza.

El general se ufanaba de haber matado más animales salvajes que una plaga, pues contaba en su hogar con no menos de 300 animales embalsamados, de cuerpo completo o sus cabezas. Una espeluznante colección que exhibía a todo aquel que lo deseara, en su mansión hindú, y a la que había destinado un edificio de tres pisos completo en los jardines de su mansión.

El museo de lord Ashworth poseía casi todas las especies de animal salvaje que poblaban la selva hindú y algunos más, pero nuestro general estaba determinado a completar su colección a cualquier costo.

No pocas personas, tanto en la sociedad bengalesa como en Londres, cuestionaban la afición del Lord, pues aún los propios cazadores pensaban que todo aquello era un disparate sin control. No obstante las murmuraciones y gestos de desaprobación, Ashworth era muy poderoso y nadie se atrevía a cuestionarlo de frente, apenas se limitaban a fingir que no tenían conocimiento de la situación y trataban de evitarlo.

Claro que el cazador no se daba cuenta de lo que sucedía a su alrededor porque estaba muy concentrado en su “misión” y no desperdiciaba su tiempo en alternar con los demás miembros de la ciudad a menos que fuera estrictamente necesario.

El general emprendió una nueva expedición para obtener varios ejemplares para su museo, entre ellos estaba una cobra real gigante, de cuyas andanzas había escuchado en una aldea lejana y pretendía capturarla con sus propias manos, para probar su valor. Esto no conformaba mucho a su fiel ayudante, Kumar Raju, quien había sido encantador de serpientes durante su adolescencia, hasta que una mordedura, precisamente de cobra real, lo había puesto fuera del peligroso mundo de los encantadores.

Luego de viajar dos días llegaron a la pequeña aldea de Puktu, donde lord Ashworth se enfrentaría a su enemigo, contando con el apoyo de los guías del lugar. Pero esta vez, el bravo general perdió la batalla y fue mordido por la poderosa cobra.

Por más que el curandero del pueblo intentó frenar el veneno, el general cayó en un coma agitado, del que no lograron sacarlo. Mientras deliraba por la fiebre y el avance del veneno, la figura de sus animales embalsamados danzaban a su alrededor, reclamando y gimiendo por sus terribles acciones y su falta de consideración hacia la vida de los animales.

– ¡Arrepiéntete!- decían a coro los animales, mientras lord Ashworth corría de un lado hacia otro en sus delirios, suplicando piedad.
– ¡Ustedes no entienden!-argumentaba Ashworth inútilmente. – Soy un general y tenía que demostrar mi valor ante mis semejantes. Además, ustedes son unas simples bestias.
– Eso es lo que crees. Experimenta entonces nuestro sufrimiento.

Fue en ese momento, que lord Richard Ashworth comprendió finalmente, todo el sufrimiento que había producido en aquellos animales que no habían cometido otro delito más que seguir su naturaleza. Esos animales, sólo habían matado para comer, mientras que Ashworth lo había hecho por vanidad y eso terminó por costarle la vida y la tranquilidad en sus últimos momentos.

Luego de la muerte de lord Ashworth, toda su colección de animales embalsamados fue destruida como símbolo de la reprobación que su conducta produjo y desde entonces, la caza indiscriminada está prohibida en la región, tan sólo se permite capturar animales con cámaras fotográficas, sin infringirles ningún daño.

Autora: Andrea Sorchantes

¿Qué es un cuento realista?

El cuento realista es un subgénero del cuento y relata un hecho ficticio como si fuera verdadero. Esto se logra combinando la ficción con la observación estricta de la realidad.

El cuento es la narración corta de un hecho ficticio o verdadero, protagonizado por un grupo de personajes limitado y con un argumento relativamente simple. Dicha narración está estructurada en tres partes: introducción, desarrollo y desenlace.

El cuento posee varios subgéneros, entre ellos está el cuento realista, el cual relata un suceso ficticio como si fuese verdadero. Para lograrlo, deben combinarse la imaginación con la observación directa de la realidad.

Hay algunas características típicas del cuento realista: la temática, los recursos, el narrador, el espacio, el tiempo y los personajes.

Las características del cuento realista

La temática:
En este tipo de cuento, la temática se centra en el hombre y en todo lo que lo rodea, tanto en lo individual, como en lo social.


Los personajes:

Son personajes típicos, con personalidades, cualidades y defectos, fácilmente reconocibles y representativos.


Los recursos:

Para representar la realidad se emplean las descripciones detalladas, las anécdotas, los que sirven para mostrar las costumbres y los caracteres, haciéndolo verosímil. Se incluyen diálogos para caracterizar a los personajes.

El narrador:
Describe los sucesos de una forma objetiva, por lo que lo hace en tercera persona, como si fuese un observador directo. En este tipo de cuentos, el narrador es testigo, generalmente omnisciente, pero también puede adoptar las otras dos modalidades: equiciente y deficiente.

El espacio:
Es el lugar en el que transcurren los hechos del cuento, debe ser descrito semejante a la realidad, que sea creíble.

El tiempo:
El desarrollo del tiempo en esta modalidad de cuento es cronológico y lineal, se indican fechas y horarios con precisión histórica, lo cual hace más creíble el relato.

Los 5 mejores cuentos realistas infantiles

El cuento realista narra un hecho ficticio como si fuera real. Este tipo de narración no es común en la literatura infantil, pues se prefiere la narración fantástica o mágica.

Un cuento realista es aquel que nos relata un hecho ficticio como si se tratara de un hecho verdadero, empleando para ello todos los elementos de la narración de un suceso real.

En estos cuentos se utiliza un tiempo real, sucesos creíbles, el espacio que se describe existe o es semejante a los reales. Los personajes son tratados como si fuesen personas reales.

En la literatura infantil no es muy común esta variedad de cuento, ya que se prefiere generalmente el cuento de hadas o el fantástico. Hemos recopilado aquí, cinco de los mejores cuentos realistas infantiles (los puedes encontrar en nuestra categoría) y te brindamos su análisis.

Los mejores cuentos infantiles realistas

Un loco extraño

Este cuento trata acerca de un joven de un pueblo alejado, que llega a la capital. El joven está feliz por conocer la gran ciudad, pero encontrará una realidad muy distinta de la que espera, pues es detenido por andar alegre sin motivo. Esto motiva que deambule sin rumbo por la ciudad, buscando algo digno de contemplar. Lo entristece la mugre que allí encuentra, la prisa de los transeúntes, hasta que se acerca a unos niños creyendo que ellos lo comprenderán. Pero es un error, es atacado por los niños y luego por la policía, hasta que huye de regreso a su pueblo para nunca volver.

En este cuento tenemos personajes reales, tanto el ingenuo protagonista como los hostiles citadinos. Las acciones que realizan, también son reales: violencia, prisa, disgusto, desconfianza, alegría. La narración es en tercera persona, con narrador omnisciente (que conoce toda la verdad). El tiempo es completamente lineal, el protagonista sale del pueblo, llega a la ciudad, la recorre y huye de regreso. Los espacios son cotidianos, un pueblo en decadencia y una gran ciudad ruidosa y sucia. Los recursos nos pintan a la sociedad actual y lo desubicado del protagonista en ella.

La criatura de la buhardilla:

Es un cuento acerca de una supuesta aparición en un pueblo de pescadores, pero que trata acerca del temor y de los malos entendidos que puede generar.v

Aquí tenemos personajes reales, un pueblo de gente temerosa, unos marinos extranjeros que hablan en un idioma que les resulta ininteligible. También tenemos los prejuicios y temores de los pobladores, los cuales inventan a una criatura monstruosa, basados exclusivamente en suposiciones y elucubraciones, producto de sus temores. El narrador nos mantiene en la ignorancia hasta el final del cuento, a pesar de ser omnisciente. Las descripciones de tiempo y espacio son lineales y describen situaciones reales.

El tigre:

Este es un cuento sobre la naturaleza y nos habla de una cachorra de tigre (jaguar), adoptada por una familia. La situación es completamente realista, la “tigre” es criada por la familia como un animal doméstico, alimentada con carne cocida. Se muestra inofensiva con los animales de la granja, hasta que un día, cuando ya es una cachorra adolescente, sus instintos pueden más que la crianza y sigue a su naturaleza, comiéndose a la gallina de la casa y a sus pollitos. Todo el relato se muestra verosímil, podría suceder perfectamente. El narrador en este caso es el protagonista, quien termina matando a la “tigre” tras el suceso. El tiempo está manejado en forma no lineal, como un recuerdo (flashbacak), pero mantiene todas las características del cuento realista.


El tullido:

Esta es una historia sobre un niño que vive postrado en su cama y sobre su milagrosa recuperación. Es el hijo de unos padres ignorantes que trabajan para una familia rica que los ayuda. También nos deja planteado el tema de la solidaridad y las buenas intenciones.

Este cuento es un poco más complejo que el común de los cuentos realistas, pues tiene varios puntos centrales, la solidaridad, el beneficio de la lectura, la importancia de los bienes afectivos. Pero su narración se ajusta a los parámetros realistas. También los personajes son realistas, si bien podría pensarse que la milagrosa recuperación del protagonista no lo es. Pero se trata probablemente de una enfermedad psicosomática, ya que se cura frente a un suceso intenso y su enfermedad nunca fue descrita con precisión.

La figura de madera:

Este cuento nos habla de la generosidad y de la solidaridad. Es la historia de un niño escolar de una familia clase media que se cruza con dos hermanitos muy pobres y decide ayudarlos. También nos habla del sentimiento de gratitud que dichos hermanos experimentan por su benefactor y cómo encuentran la forma de retribuirle.

La narración es realista, narrada en tiempo real por un narrador testigo omnisciente. Los personajes son cotidianos y se mueven en un espacio cotidiano. La anécdota es perfectamente realista.

Las 10 mejores coplas infantiles

La copla es una composición poética de cuatro versos escrita con rima y métrica. Dentro de este género, la copla infantil es una de las variantes más populares. Conoce las mejores coplas infantiles.

La copla es una composición poética, generalmente escrita en cuatro versos (cuarteta), o en estrofas de cuatro versos. Esta composición emplea la rima en sus diversas formas y también la métrica.

Este género poético proviene de España, donde fue muy popular, también se extendió por Latinoamérica, donde todavía se cultiva. Dentro de la copla ocupa un lugar destacado la copla destinada a los niños. Esta variedad suele emplearse como letra de canciones infantiles fáciles de recordar y que suelen emplearse en los juegos.

Dentro de las coplas infantiles, algunas han trascendido en el tiempo y fuera de fronteras, como estas diez coplas que hemos seleccionado para ti por ser las mejores.

Las mejores coplas infantiles

– 1 –
En la vida hay seis pilares,
que tú los debes seguir,
siembra siempre el respeto
y en tu vida sé feliz.

– 2 –
No calumnies a tu hermano,
ni mientas de corazón,
valora mucho a tu raza,
vive siempre con amor.

– 3 –
Al que se muere lo entierran,
con tierra queda tapado,
olvida lo que ha tenido
y lo que ha pedido fiado.

– 4 –
Cuando Dios formó este mundo
hizo los hombres de barro;
pero para hacerlo a usted
tuvo que raspar el tarro.

– 5 –
De las aves que vuelan
me gusta el sapo,
porque es petiso y gordo,
panzón y ñato.

– 6 –
Tus ojos morena
se parecen a ti,
porque pestañean
como un colibrí.

– 7 –
Si quieres que yo te quiera
lo será con condición
que lo tuyo sea mío
y lo mío tuyo no.


– 8 –

Es tanto lo que te adoro,
es tanto lo que te quiero,
que si me sacan los ojos
te miro con los aujeros.

– 9 –
Quisiera ser el solcito,
que nace en el cielo azul;
para besarte en la frente
con un rayito de luz.

– 10 –
Pensando en que me dejaste,
lloro tanto y tan de veras,
que la gente de mi casa
se imagina que hay goteras.

Cuento de Campanita, Tinker Bell

Allá eh la Hondonada de las hadas, en un lugar remoto y secreto, vivían todas las hadas del mundo. Desde allí se encargaban de cuidar de la naturaleza y mantenerla, tal y como la conocemos. Era una gran comunidad, regida por una reina bondadosa y dulce.

Cada vez que nacía un hada, toda la comunidad se reunía para presenciar el milagro. Una “flor de hada”, era arrastrada por el viento mágico hasta el gran salón de reuniones y allí se espolvoreaba con polvos mágicos, que harían brotar al hada encerrada en la flor.

Fue así que nació Campanita (Tinker Bell), una hermosa hada. Apenas nacida, fue sometida a la prueba de habilidades, la que se realizaba para conocer las destrezas que el hada tendría. De este modo, el hada se reunía con el grupo de hadas semejantes a ella.

Unas hadas eran jardineras, otras regían los copos de nieve, otras se encargaban de los animales, pero a Campanita le tocó ser una “tintineadora”, o sea, en el código de las hadas, una reparadora. Esta era una habilidad maravillosa, pues estaba encargada de repararlo todo en el reino de las hadas para que pudieran hacer su trabajo.

Campanita no estaba sola por supuesto, vivía en la comunidad de los reparadores y cada vez que las hadas tenían un problema técnico, debían llamarla a ella o a sus amigos.

Todos se querían mucho y trabajaban muy duro para mantener a la Hondonada de las hadas, funcionando a la perfección. Pero Campanita no estaba conforme con su destino, ella quería glamur, ser un hada de la naturaleza para poder viajar a tierra firme, donde las otras hadas debían hacer su trabajo y encargarse de hacer brotar las plantas, crecer a los animales, incluso estaban encargadas de crear las estaciones.

Ya estaba por llegar la primavera y Campanita quería ir a tierra firme, pero ese no era su trabajo. Estaba tan frustrada que decidió pedir ayuda a su amiga, el hada Veloz, un hada encargada de hacer soplar el viento y la brisa. Pero Veloz era muy egocéntrica y aconsejó mal a nuestra hada, provocando un gran desastre que arruinó los preparativos de la primavera.

El gran concejo de las hadas se reunió para encontrar una solución al problema, si no lo hacían, la tierra se quedaría sin primavera y el invierno proseguiría hasta el verano. Esto era un desastre absoluto, pues las hadas de la nieve y el frío no podían trabajar tanto tiempo. Además, la tierra se quedaría sin frutos y las personas y animales, se quedarían sin alimentos.

Todo era un revuelo, nadie sabía qué hacer y estaban por darse por vencidos. Pero Campanita tuvo una idea genial y la ofreció a la reina de las hadas. Creó una máquina que les ayudaría a preparar todos los retoños y flores y frutos para que sembraran la primavera por el mundo a tiempo.

El concejo aceptó su propuesta y las hadas tintineadoras se pusieron a trabajar de inmediato. Todo estuvo listo a tiempo para la llegada de la primavera y Campanita recibió los elogios de todos, ganándose el cariño y respeto general.

Debido a su comportamiento heroico, la reina de las hadas le ofreció cambiar su ocupación por la de su preferencia, pero Campanita había comprendido que era más valiosa si utilizaba sus habilidades naturales y declinó la oferta. Desde entonces fue el hada tintineadora más feliz y productiva que existió en toda la Hondonada de las hadas.

Autora: Andrea Sorchantes

Trovas infantiles

La trova es un estilo de canción típico de la Edad Media, aparecido en el sur de Francia. Este canto era interpretado por trovadores de origen noble, quienes cantaban las costumbres y sentimientos de su tiempo y lugar.

La trova es un estilo de canción que surgió en la Edad Media en la región sur de Francia. Si bien era interpretada por nobles, su temática es popular y expresa las costumbres y sentimientos típicos de la región donde se componen. Por lo general van acompañadas de melodías muy sencillas.

La trova infantil incluye un repertorio con temática para niños, donde figuran personajes infantiles tradicionales y otros más atípicos. Hemos recopilado una serie de trovas para niños que queremos compartir contigo.

Recopilación de trovas infantiles

El cangrejo Alejo (Ada Elba Pérez)

El Cangrejo Alejo, que vio un espejo
se asustó al hallarse viejo, tan viejo
que quiso esconderse detrás del mar
y sin despedirse se fue muy lejos
por los arenales, a caminar
por los arenales, a caminar.

Vamos a buscar al cangrejo Alejo,
nadie sabe dónde, dónde andará
vamos a buscarlo, vamos corriendo
que estará perdido en algún lugar.

El Cangrejo Alejo, que estaba viejo
iba por las piedras, lento, muy lento
con su bastoncillo hecho de coral
y hasta tropezaba, sin espejuelos
con los caracoles y con la sal
con los caracoles y con la sal.

A tus cangrejitos, cangrejo Alejo
has dejado tristes y sin abuelo
que pueda enseñarlos a navegar
y decirles cuentos de marineros
para que ellos tengan con qué soñar
para que ellos tengan con qué soñar.

Ana la campana (Ada Elba Pérez)

Ana la campana
toca, toca y toca
dicen en el pueblo
que se ha vuelto loca
porque la dejaron
olvidada y sola.

Y cuando en el cielo
cae la noche honda
aunque no la escuchen
la campana toca.

Ana la campana
toca, toca y toca
cuando llega el cielo
de luna redonda
para que la escuchen
las estrellas todas.

Y al llegar las nubes
de la blanca aurora
en la torre alta
la campana toca.

Ana, la campana
toca, toca y toca.
Y cuando en el cielo
cae la noche honda
aunque no la escuchen
la campana toca.

Amanecer de la flor (Ada Elba Pérez)

En el jardín de mi escuela
siempre amanece una flor
bordada con el rocío
que la noche le dejó.

Cuando me siento en el aula
para estudiar con amor
ella guarda sus secretos
en los bolsillos del sol.

Y cuando vuelvo a mi casa
quisiera llevarme su olor
pero no debo arrancarla
porque le causo dolor.

Y si mañana regreso
y ella no está en el jardín
yo sé que se está peinando
para volver a salir.

Fiesta de zapatos (Francisco Gabilondo Soler)

De noche y de día la zapatería
está de gran fiesta, pues oigo tocar
si quieres te invito a entrar
y así verás aquel lugar.

Pobre zapatero ya no puede trabajar
porque a sus zapatos les dio por bailar,
toditos los choclos del maestro remendón
saltan como locos sobre su tacón.

Las zapatillas están muy contentas
de haber ido al baile aquel,
y las chancletas tampoco están quietas
porque todas bailan bien.

Pobre zapatero no te vayas a enojar
toma un saxofón y ponte a resoplar.

Pobre zapatero ya no puede trabajar
porque a sus zapatos les dio por bailar,
los botines viejos que ya no pueden andar
bailan de brinquito para no dejar.

Si son las botas aunque ya están rotas
no se quieren acostar
de puro gusto parecen pelotas
por el modo de bailar.

Pobre zapatero no te vayas a enojar
toma un saxofón y ponte a resoplar.

La Luna vanidosa (o La Luna aburrida) (Ada Elba Pérez)

De caminar en el cielo se aburrió la Luna
y fue a mirarse la cara en una laguna.
Quiso un espejo buscar en el mar
y confundió su blancor de cristal
con la espuma.

Ay, Luna, Luna vanidosa
que quiere ser la más hermosa.

De estar redonda en la noche se aburrió la Luna
y desde entonces se quiso estrechar la figura
le pidió al Sol que apagara un farol
le pidió al cielo un gran velo color
aceituna.

Pero la Luna andarina se puso tan fina
que muchas veces no crece y parece una espina
y cuando quiere alumbrar sobre el mar
su luz es como un granito de sal
que camina.

Grillo crin (Guajiro Miranda)

Grillo crin, grillo crin,
grillo saltarín.
Va cantando por la tierra solo crin.

Grillo crin, grillo crin,
grillo saltarín.
Es un grillo escandaloso y parlanchín.

Si tú quieres encontrarlo
porque canta solo crin,
te das cuentas que es un mago
que se esconde, que se pierde frente a ti.

Si te empeñas en buscarlo
porque canta solo crin,
él se esconde bajo el manto
de la noche silenciosa del jardín.

Cuando el día se ha marchado,
cuando el sol se va a dormir,
cuando todos se han callado,
canta y salta, salta y canta el grillo crin.

Trovas cortas

La trova es un género poético musical típico de la Edad Media francesa, donde se cantan las costumbres y la cultura de cada región. La moderna trova continúa expresando el sentir del pueblo y sus costumbres.

La trova nació en Provenza, Francia, en el siglo XII. Es un estilo poético que era cantado por los trovadores, los que viajaban por todo el país llevando sus canciones y también las noticias. Las primeras trovas eran principalmente sobre temas amorosos y mostraban la cultura y costumbres de la época y de cada región.

En la actualidad, la trova continúa siendo un género muy popular, aunque los trovadores ya no suelen pertenecer a la nobleza, pero persiste su estilo y las temáticas. Aquí te dejamos una selección de trovas de corta extensión para que las disfrutes.

Selección de trovas cortas modernas

Travesía Mágica (Ada Elba Pérez – Liuba María Hevia)

La señora alta del penacho verde
despidió la tarde con un colibrí.
Un corcel anuncia que la luna vuelve
su música dulce viene a mí.

Ya todo está listo para hacer el viaje,
la noche es la nave para compartir
esta travesía mágica que viene
meciendo los ojos, volando feliz.

Esta travesía mágica que viene
trepando los sueños, volando feliz.

Señor Arcoíris (Ada Elba Pérez)

Señor Arcoíris vamos a pintar
los lindos colores de la felicidad.

Yo quiero agarrarme a la cresta del Sol
y que por el cielo me lleve veloz
para que las nubes me digan adiós
desde su balcón transparente

Y vamos a hacer un inmenso pincel
que pinte las alas del amanecer
que pinte un camino de luz a través
de todos los pueblos del mundo.

Yo quiero que pintes en mi corazón
tus cintas de mágico multicolor
Señor Arcoíris, que pintes amor
en todas las cosas del mundo.

El vendedor de asombros (Ada Elba Pérez)

El vendedor de asombros
quiere envolver
el cielo de la noche
en un carretel
y luego en un centavo
te lo va a vender.

Ya viene, ya viene, ya viene el vendedor
vendiendo sus asombros al por mayor
al por mayor.

El vendedor de asombros
trajo en un tren
ratones educados
en Aranjuez
que bailan pasodoble
vals y minué.

El tonto de papel (Ada Elba Pérez)

Un papalote terco muy terco
que no quería perder el tiempo
quiso ser pájaro y recorrer
el ancho cielo en un dos por tres.

Se zafó todos los nudos
dando vueltas y más vueltas
y por fin
al girar
se mareó de tanto andar
en el mismo lugar.

Esta es la historia fiel
del tonto de papel
porque los papalotes no llegan lejos
cuando se van sin hilo y sin carretel.

Nana a mi marioneta (Liuba María Hevia)

Mi marioneta
hoy descansará
pues mañana otra función
volverá.

Ya los duendes se han dormido,
ya descansan las palomas
y en la caja que pintamos
se duerme la oveja sola.

Ya la hierba se ha vestido
de grillos y de amapolas.
Duerme marioneta
que mañana otra función
volverá.